martes, 25 de abril de 2017

La caza de Zidane

Ya llega la tercera oleada de cazadores.

Casi siempre es igual.

La primera línea sale en el momento del fichaje: este tío no vale. Este tío no sabe. No va a durar mucho. Lo hacen sabiendo que en algún momento tendrán razón, igual que saben que un reloj parado da bien la hora dos veces al día (sic Lacave)

La segunda línea aparece cuando se ve claro el criterio de alineaciones. Cuando pasan suficientes partidos como para saber cómo piensa y cómo actúa el entrenador. Esa segunda línea tira con bala retardada. Insiste sobre la inconveniencia de la presencia de cierto jugador o el uso de cierto sistema de juego.

La tercera línea usa bala directa y ventajista. Espera el fallo, el error, el resultado negativo para disparar. Y encuentra el eco de las dos líneas de fuego anteriores que gritan: ya lo había dicho yo.

Zidane ya nota el calor de ese fuego. No es el primero ni será el último. En realidad pasa con todos. Hay 24 jugadores, sólo juegan 11; hay un presidente con la calculadora en la mano; y hay periodistas para cada línea de tiro.

A ZZ le quedan unas semis de Liga de Campeones y seis partidos de Liga empatado a puntos con el líder. De momento ha llegado lejos.

 

domingo, 23 de abril de 2017

Keep Austin Weird

Ni baches, ni pista fría, ni caídas, ni gaitas. Keep Austin Weird. Keep Marc Winning. El Lunes viene después del Domingo igual que Rafa gana en tierra y Márquez en Austin. #Esoesasí.
Buena salida. Unas cuantas vueltas detrás de Dani Pedrosa, ataque y victoria. Márquez.
Viñales fuera de carrera en la segunda vuelta. Zarco, metido en guerra con Rossi, le tapa la salida en la zona de la serpiente, en la curva 4; Rossi se va recto, evita una curva, gana distancia. Dirección de carrera le penaliza con 0.3 pero nadie le informa. Ni a él ni a Dani, su rival para el resto de la carrera. Las pizarras no contemplan esa opción y se hace difícil hacer comprender la sanción a los pilotos. Habrían actuado diferente Rossi y Dani de conocer esa sanción? Da igual. Da igual ahora, en Valencia no sabemos.
Ganó Márquez: 5 de 5 en Austin, primera del año. Segundo Rossi y tercero Dani Pedrosa. El Mundial a Europa en 15 días con Rossi líder. Ea.

sábado, 22 de abril de 2017

Horse Power Rodeo

La carrera en el circuito americano de Austin queda bautizada como un horse power rodeo. 250 caballos entregando potencia en una pista llena de baches. "Hay que mirar el culo de los pilotos; si se mueve... son baches!" dice Alberto Puig. Algunos parecen zanjas. Se cae todo el mundo. En el momento de la qualy hay dos que salen con los ojos vendados, como si no quisieran ver ese asfalto. El culo que se mueva lo que quiera. Maverick y Marc, ya en este orden. Molesta hasta Rossi. Maverick se encuentra con él en plena trazada y tiene que rectificar. Maldice encima de la moto. En el parque cerrado Rossi se disculpa: "no te vi..." y Mav reconstruye la mueca de la sonrisa. Los dos pilotos Yamaha salen segundo y tercero. Maverick segundo, Rossi tercero. La pole ha sido para Marc. Le levanta el tiempo a Viñales en el último suspiro de la última vuelta. También encontrándose con Rossi en los últimos virajes. Es un mano a mano sin reservas. Los dos jovencitos van a saco. El uno a por el otro. Sin piedad. Y no se caen bien son amigos.
Mañana hay un bonito rodeo entre los dos tipos más pintones y talentosos de este mundo metido en una campana llamado Mundial de MotoGP. Que Dios les bendiga.



sábado, 15 de abril de 2017

Isco desenvuelve el caramelo

Isco juega como quien desenvuelve un caramelo. En el arranque, en la vueltita y el recorte. También en el disparo: la rosca que quita el papel y busca el premio. A velocidad lenta, a ritmo lento de partido, aún se ve mejor. Como hoy. Hay días que se juega en time lapse y otros en cámara lenta. Para ver a Isco siempre es mejor la cámara lenta, aunque eso suele atacar los nervios del palco, la afición y la prensa; todo el mundo busca una solución a la realidad lenta, una alternativa; Al primer error se propone un cambio en la alineación, en la segunda duda el diagnóstico es que el entrenador no plantea bien el partido, y si el gol tarda en llegar se abren las ventanas del calciomercato. Todo según pasan los minutos. Suele haber mas prisa por opinar y resolver que por mirar

Mientras, Isco intenta desenvolver el caramelo. Ante el Sporting, en el primer gol, defendió el balón con un choque, arrancó con una rabona para quitarse del paso al segundo defensor, quebró a un tercer jugador con la derecha y disparó con la izquierda: balón a la escuadra. En la segunda parte hizo una jugada disipando las amenazas consecutivas de cinco rivales. El sexto le quito el balón cuando armaba el disparo en el área. Resolvió el partido con un derechazo desde el borde del área en el minuto 90.

A mi me gusta este jugador. Encaja en la categoría de diferente. Bielsa dice que siempre hay que tratarlos bien porque acabas necesitándoles cuando nada de lo planeado sale. Llega un momento en el que hay que mirarle y decir: ¡invéntate algo! En el caso de Isco es el dichoso caramelo. Rehuye el examen de evaluación contínua, donde siempre hay que estar demostrando algo que piden los demás, cuando lo único que tú tienes es un arte tremendo para desenvolver caramelos.

No hay prisa. Isco juega. Sólo hay que mirar.

domingo, 9 de abril de 2017

Argentina: gravilla y scooter


En la primera vuelta el único recurso, con todos centrados en el pack, fue el helicóptero. Aéreo de moto roja y casco de Monster. Jorge Lorenzo fuera. Caída. Se le veía caminar por la gravilla. Lo siguiente fue verle en un scooter camino del box.

En esas, Márquez había decidido tirar fuerte, estaba abriendo un hueco tremendo con respecto al segundo, Máverick, hasta que en la curva dos, un viraje a izquierda... neumático delantero down, Marc a la gravilla. En pocos minutos los dos pilotos que se han repartido los últimos tres campeonatos de mundo, al scooter. Gravilla y scooter. Para que no se le leyera el cabreo en los ojos, Marc se bajó la visera del casco.  Pero no pudo acultar la patada al aire.

Entonces apareció Zarco-en-su-idilio con la Yamaha verde y negra. Le metía la moto a Dani Pedrosa para ponerse cuarto. Zarco por delante de Dani. En lo que contestó Pedrosa esa Honda llegó a la curva 2, la misma de Márquez, y neumático delantero down. Gravilla y scooter para Dani también.

Luego Aleix se fue al suelo y se llevó por delante a Dovizioso. Se quedó un buen rato disculpándose con el italiano, que, de rodillas, le tocaba la pierna a Aleix como diciendo: que sí, que sí. Es muy difícil superar lo del año pasado, cuando su compañero de equipo le tiró en la última curva de la última vuelta con los dos en podio. Entonces Dovi no le arrancó la cabeza a Iannone. Así que hoy, casi era conmovedor verle tocar la pierna de Aleix absolviéndole.

Maverick tiene 50 puntos. Dos de dos lleva. Celebraba eufórico en la moto, acariciaba la cúpula, se daba puñetazos en el casco, se subía al depósito en plena vuelta de honor. Llegó Rossi por detrás y le invitó a saludar a través de su cámara on board. Equivale a hazte un selfie conmigo! También tenía motivos Valentino. Tercero en Qatar, segundo en Argentina, segundo en el Mundial, en su GP350. Los británicos dijeron que era la trigesimoquinta vez en su carrera que acababa en el podio tras haber salido por detrás de la segunda línea en parrilla. Vaya números! Vaya tipo!. Viejo, astuto, rápido, gran jugador, piloto legendario. Pelo rapado. Le da igual todo a Peter Pan.

 


domingo, 26 de marzo de 2017

Por si acaso. Maverick no duda

Maverick no duda. Gana. Cuatro adelantamientos al avión que se come las rectas, la Ducati 04. Gana.
Rossi controla el mecanismo interno del reloj. El tiempo. Sabe lo que es. Lo conoce al tiempo. En las conversaciones previas sobre si se corría o no, como los toreros en días de lluvia, la cara de junior era la de Valentino. Podio en Qatar. Siempre detrás pero siempre delante.
Más:  Zarco se atreve y dura seis vueltas. #estoesmuydifícil.
Marc está en modo 2016. Cogiendo lo que puede.
Jorge tiene la moto de Dovi.
Aleix convierte la Aprilia en la sexta mejor moto de Qatar 2017. Le ovaciona el equipo cuando llega al box.


domingo, 29 de enero de 2017

Queda aire para respirar

Se puso el partido para Rafa, con break nada más empezar el quinto set. Pero mientras todo su box celebraba esa rotura, Carlos Moyà se rascaba la nariz. Aún quedaba mucho. Y lo que se vino encima de Nadal fue un huracán. Federer lo pasó por encima desde cada esquina de la pista. Rafa resistió lo que pudo. Tiró golpes valientes. Salvó cinco o seis bolas de break en contra en ese set.

Cuando llegó la bola de partido para Federer el suizo sacó con el alma a la T. Su cuerpo fue detrás de la bola. Pero se falló. Luego dos ojos de halcón. Salvó Rafa. En la segunda de partido Rafa volvió a pedir ojo de halcón... pero había entrado. Lo sabía. Federer saltó casi con lágrimas en los ojos, con el gesto nervioso de un hombre adulto. Puso una rodilla sobre la Rod Laver. Ahí se le escapó un lágrima. Había ganado su decimoctavo Grand Slam con 35 años ante Rafa Nadal.

Los dos renacidos para llegar a esta final. Dos dinosaurios ya. Ganó el mayor y la victoria deja aún aire para respirar. En Madrid sigue lloviendo y queda la tarde por delante. En Melbourne la noche de verano ya está bien entrada. Federer alza el trofeo. "Hubiera estado feliz incluso si hubiese perdido", dice.



viernes, 27 de enero de 2017

Los dinosaurios duermen

La empuñadura de Dimitrov estaba mordida, como si algún animal le hubiese pagado un bocado y hubiera arrancado parte del material. Se dió cuenta el cámara que daba los planos cortos de las sillas y el realizador soltó esa imagen al final de cuarto set, con el marcador 5-4. Esa cinta de color azul añejo, de jugador de club, del color de moda cuando comenzó a ponerse un sobre grip a la empuñadura de cuero... antes de que llegase el color blanco y mucho antes de que llegasen los flúor al tenis. Ese color azul revenido y viejo era lo que empuñaba Dimitrov, baby Federer, dispuesto a matar a Nadal con todo su repertorio de golpes, con los misiles del revés a una mano que son una bofetada con las uñas en la cara. Y con los saques desde el techo. Le pega ese color a Dimitrov, el búlgaro. 25 años, la barba sin afeitar y el cuerpo como una roca. Le puso en un aprieto serio a Nadal, que en el quinto set debió decidir si iba a por el partido vía método antiguo, el guión pre-Moyá, dos pasos detrás de la línea... o si continuaba con el patrón que le había colocado en semis: fiereza, agresividad, y golpes ganadores. Hizo lo que pudo, realmente, una mezcla agónica, pero le valió.
Al quitarse la camiseta, 4 horas 56 minutos después de empezar el partido, tenía la marca de la piel morena en los brazos y el torso blanco, de tantos entrenamientos en Australia con la camiseta sin mangas, aquella con la que conquistó tantos Grand Slam hasta llegar a ser el número 1.
Cuando fue al micrófono como finalista del Abierto de Australia 2017, dijo: intentaré descansar. Sabe que el otro dinosaurio había visto el partido con la panza recostada en la cama tratando de explicar a las niñas que debes esperar un par de días más antes de ir a esquiar de nuevo a Suiza.