domingo, 16 de octubre de 2016

Polvo en la pantalla, Marc es campeón.

Como en un sueño extraño primero se cayó Valentino Rossi; polvo en la pantalla. Valentino miraba el ordenador, con la telemetría de esa curva... y parecía no entenderlo. Tenía la cara del veterano, extrañado y resignado, como el que sabe que estas cosas con posibles y que es inútil cabrearse. A falta de cinco vueltas otra vez polvo en la pantalla. Jorge en la grava. Márquez fue Campeón del Mundo ganando en un circuito en el que nunca lo había hecho y de la manera más inesperada, con sus dos rivales en el suelo. Celebró de la manera más auténtica, exultante ante la victoria y sorprendido por el momento. Como si no contase con que apareciera la ola buena a esa hora de la mañana.

La carrera comenzó con un intercambio de adelantamientos sensacional entre Marc y Valentino. Cinco en dos vueltas. Según contó Marc en sala de prensa vio que Rossi le adelantaba de manera extraña, percibió nerviosismo en el italiano, y decidió tirar aún más fuerte para tensar la cuerda. Se puso primero y ya nadie pudo darle caza. Cuando vio en la pizarra el Lorenzo KO bajó el ritmo, hizo una vuelta equivocándose varias veces con las marchas... y eso le puso en la pista de que no debía perder la concentración. Ganó y fue campeón.

Desde fuera nos podemos imaginar el trabajo tremendo de ser campeón con una moto que empezó siendo más lenta que Yamaha, Ducati y Suzuki. Con Nakamoto pidiéndole errores cero. Y con el niño deseando derrapar, frenar como un bestia, y pilotar salvaje. Todo eso lo ha puesto en orden y le ha dado el sentido adecuado. Ha acabado campeón con tres carreras aún por disputar.




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